Algunos hablan del descubrimiento de la tumba del apóstol Santiago para datar el comienzo de una de las empresas más importantes de la cultura occidental, el Camino de Santiago. Pero el camino siguió una ruta ya antes transitada, la de Finisterre, la de los romanos.
El hallazgo del sepulcro del santo en el sIX fue un hecho trascendental que deslumbró y conmovió profundamente a los pueblos del Occidente medieval. Pero fue el rey navarro Sancho Garcés I (905-925) quien, al mismo tiempo que organizaba una monarquía cristiana destinada al ensanchamiento territorial a costa de los musulmanes y deliberadamente interesado en las relaciones con los demás territorios cristianos de la península, aseguró el trazado jacobeo que discurre por la vieja calzada romana hasta Pamplona, y de allí a Nájera, para continuar hacia el oeste siguiendo el "camino de las estrellas". Los monarcas que le sucedieron siguieron afianzando el Camino. Desde entonces el Pirineo navarro ha sido paso obligado para los miles de peregrinos que, procedentes de Europa, se dirigen a Galicia para honrar al apóstol.
Este fluir constante de gentes de todo tipo de condición social y origen geográfico a lo largo de los siglos supuso un enriquecimiento cultural y artístico, además de económico, para los pueblos navarros.
Pueblos, iglesias, monasterios, ermitas y hospitales, muchos de los cuales perduran en la actualidad, se fueron construyendo a lo largo del camino y en muchas de estas edificaciones intervinieron artistas extranjeros.

También llamado “calle central de Europa” el Camino ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Al atractivo cultural, religioso y artístico del Camino de Santiago se añade la belleza de los parajes naturales por los que discurre en esta zona: frondosos bosques de hayas, robles o encinas, prados, zonas de helechos, montes y nacimientos de ríos, constituyen un auténtico paraíso para los amantes de la naturaleza.


Los caminos desde distintos lugares de Europa confluyen en Ostabat, desde donde se encauzan para atravesar los Pirineos: cerca de San Juan de Pie de Puerto, el Camino enfila hacia los Pirineos de dos maneras:

- Camino Alto, de Napoleón o de los Puertos de Cisa: por los collados de Lepoeder o Bentartea. Sigue el trazado de la antigua calzada romana Burdeos-Astorga, que todavía hoy es visible en algunos tramos y que condicionó la estructura comunicativa de esta zona.

- Camino Bajo o del desfiladero: asciende hasta Ibañeta por el histórico Valle de Carlos, famoso por la terrible batalla del sVIII. Atraviesa el pueblo de Luzaide-Valcarlos y por sus barrios y caseríos llega a Ibañeta (el summun Pirinaenum), desde donde desciende ya muy cerca, a Orreaga-Roncesvalles. Luego el camino continúa por Auritz-Burguete; atraviesa el Valle de Erro por Aurizberri-Espinal, Biskarreta-Gerendiain, Lintzoain, puerto de Erro; y el Valle de Esteribar por Zubiri, Larrasoaña, Irotz y Zabaldika, hasta llegar a Arre, ya en las inmediaciones de Pamplona. A lo largo del recorrido se atraviesan diversos puentes medievales de bella factura y numerosas historias asociadas a su larga existencia. Vamos disfrutando de la variación de los distintos paisajes que desde los altos puertos (montes, bosques, prados) nos llevan a la cuenca de Pamplona (colinas, pinos, campos de cereal).

Anónimos y/o famosos, reales y/o literarios: Roldán, Carlomagno, Münzer, Bécquer, Marquina, Victor Hugo, Carlos VII, Zumalacárregui, Hemingway, Isabel de Valois, y todos los reyes navarros. Todos dejaron su impronta, su experiencia, su voz, y llenaron de vida/energía este paso, este lugar. Pasos, ecos, miradas…


Existen además de los alojamientos turísticos, albergues de peregrinos habilitados, por ayuntamientos, asociación de amigos del camino, etc:
Luzaide-Valcarlos: 948 790117
Orreaga-Roncesvalles: 948 760302
Zubiri: 948 304071
Larrasoaña: 948 304242
Arre: 948 332941.

Todo el Camino está balizado con la señalización internacional del mismo (una estrella amarilla sobre fondo azul) y también como la G.R. 65 (rojo y blanco).

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