Hasta hace apenas un siglo el euskara era el idioma común de los valles pirenaicos navarros. Sin embargo, diversos factores entre los que destaca la represión durante la dictadurala globalización y el éxodo rural, provocaron un retroceso espectacular. Hoy en día se está recuperando gracias sobre todo a su introducción en el sistema educativo pero los dialectos propios están en grave peligro.
ORBARAKO AKERRA

Orbaran aker bat zorriz bete zitzaie ta herri guzia bildu ze. Akerra meatzen ai zela, fite hilen zela. Gala uste zute guziek. Zentzu handiko gizon bat bazen Orbaran egun gaietan: Joanes Iriarteko. Gari gertatzen zena adierazi ta zer egin behar zen galde ein zakote. Hark erran zue:
- Aker gori sar zazie bezko bat olio irakian. Gan hilen dire zorriak.
Sartu zute akerra galako bezkoan, ahoz goiti gelditu ze, hortzak zuri-zuri ageri zituela. Orduan Joanes Iriartekok akerra botzik zela, irriz zegola erran zue. Hila ze aker gaixoa.

Martin Arotzarena. Orbara
Las hablas propias se encuentran en grave retroceso. Algunas se perdieron durante el siglo pasado (cuencas prepirenaicas). Otras, como el roncalés y el salacenco, han desaparecido recientemente junto a sus últimos hablantes. Estos valles realizaban la trashumancia en dirección sur a la Bardena y la Ribera del Ebro que eran territorios castellano parlantes, lo que también influyó en su desaparición. En Luzaide-Valcarlos se mantiene, y en Aezkoa todavía sobrevive, ayudado quizá por su aislamiento geográfico y por el hecho de que sus ovejas trashumaran hacia los valles vasco parlantes de la Baja Navarra.

De cualquier manera, el euskara impregna infinidad de elementos de la vida cotidiana: topónimos, habla, vocabulario, etc, son en la lengua materna de estas tierras, en el caso de los topónimos prácticamente la totalidad. Hoy en día, con peculiaridades, se habla el batua, un euskara unificado, y la situación varía según las zonas. La zonificación impuesta por el Gobierno de Navarra afecta también a las localidades del Consorcio, dividiéndolas en zona vascófona, mixta y no vascófona. En cada una de esas zonas la lengua vasca tiene diferente tratamiento legal.

El estudio de la lengua vasca y sus dialectos ha atraído la atención de los estudiosos a lo largo de la historia.
-El primer investigador fue el príncipe Luis Luciano Bonaparte (sobrino de Napoleón) en 1863, definiendo 8 dialectos. Para Bonaparte los dialectos vascos hablados fueron ocho (con 25 subdialectos): vizcaino, guipuzcoano, alto-navarro meridional, alto-navarro septentrional, bajo-navarro oriental, bajo-navarro occidental, labortano y suletino.
-A principios del siglo XX, para su segundo investigador, Resurrección María de Azkue, pasaron a ser siete dialectos: vizcaino, guipuzcoano, alto-navarro, bajo-navarro, labortano, suletino y roncalés.
-A mediados del siglo XX Koldo Mitxelena estableció los siguientes nueve dialectos: vizcaino, guipuzcoano, alto-navarro, aezcoano, salacenco, roncalés, bajo-navarro, labortano y suletino, a los que en 1958 añadiría también un décimo, el dialecto meridional, hablado en Alava, Rioja y norte de Burgos, y desaparecido entre los siglos XVIII y XIX.
-Recientemente, el dialectólogo y profesor Koldo Zuazo plantea una clasificación diferente de los dialectos vascos actuales: occidental, central, navarro, navarro-labortano, suletino y navarro oriental.

Resaltados en negrita aparecen los dialectos hablados en el territorio del Consorcio Turístico.

Otros nombres ligados al estudio del euskara de la zona son Arturo Campion, Iñaki Camino o Aitor Arana. Cabe citar también a Perpetua Saragüeta, escritora mezkiriztarra de cuentos y estudiosa de la etnografía de la zona.

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