La Selva de Irati es un extenso
territorio, (17.195
Ha) que desde la antigüedad
ha tenido un aprovechamiento
ganadero, forestal, cinegético
y hasta minero. Se sitúa
en la cuenca alta del
río Irati, rodeada
por montañas de mediana
altitud, ubicada en gran parte
en los Valles de Aezkoa y Salazar.
Flanqueada por dos míticos
montes (Orhi, 2019 m al este
y Ortzanzurieta, 1570 m al oeste),
la mole de la sierra de Abodi-Berrendi
(1537-1354 m) al sur y Okabe-Erroizate
(1456-1345 m) al norte.
Con
un gran valor natural y ecológico,
está considerado como
uno de los mayores hayedo-abetales
de Europa. La Selva la conforman
mayoritariamente hayas (de hasta
30 m) y, en menor proporción,
abetos y pastizales de calidad.
Acompañan a estas dos
especies principales un cortejo
de pequeños árboles
de modesto porte: serbales,
tejos, arces…
El abeto alcanza
aquí su límite
occidental pirenaico y europeo
de distribución y en
algunas zonas hay ejemplares
que superan los 40 m. Con menor
implantación y en zonas
más al sur aparecen robledales
de especie albar de gran interés.
Encontramos aquí algunas
especies endémicas como
la circaea alpina.
Diferentes
áreas de la Selva poseen
diversas figuras de
protección de
la naturaleza, como son Z.E.P.A.,
Reservas Naturales e Integrales
y en ejecución la implantación
de un L.I.C., Lugar de Interés
Comunitario.
En consonancia con la calidad
de este bosque se encuentra
en Irati una rica gama
de fauna: corzo, ciervo,
jabalí, marta, rana pirenaica,
pito negro, pico dorsiblanco,
buitre leonado, etc.
Pero
en este bosque además
de la naturaleza su patrimonio
cultural fruto de su
uso por el hombre desde la Prehistoria,
cobra especial importancia.
Encontramos diversas estaciones
megalíticas, minas
medievales, carboneras,
cabañas pastoriles
y de leñadores, o el
embalse de Irabia,
centro de gran atracción
para los visitantes, entre otras
cosas…
Existe en Irati un plan de armonización
y racionalización de
todos los recursos y
actividades: turísticos,
cinegéticos, ganaderos
y madereros.
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