Situado
en el confín noreste
de Navarra, el ecosistema
alpino de Larra es
una zona geomorfológica
y ecológica singular.
Alberga las cimas de
mayor altitud de Navarra
y además, con sus 120
km2 de superficie, se configura
como una de las mayores áreas
kársticas de
Europa por el desarrollo vertical
de sus simas y cavidades (1340
m de profundidad en S. Martin).
•
En lo más alto: Mesa
de los Tres Reyes 2442 m.
• Lo más profundo:
La sima de La Contienda
(240 m de desarrollo) y la de
San Martín,
que durante años fue
record mundial de profundidad
con un desnivel de 1340 m.
El
macizo, formado por calizas
cretácicas, está
plegado, fallado, roto y labrado
por el agua y el hielo.
Esto da lugar a un paisaje torturado,
modelado a lo largo de millones
de años en distintos
ciclos climáticos, desde
el subtropical hasta el glaciar.
Las fuertes precipitaciones,
muchas en forma de nieve, superan
los 1500 l/m2 al año.
El agua se infiltra en la roca
fisurada, socavando, disolviendo
y recorriendo galerías
subterráneas
hasta alcanzar el valle de Santa
Engracia, en la vertiente norte,
y en menor medida el de Belagoa
en el sur.
En
la superficie contemplamos una
vegetación de bosque
abierto con pinos negros
retorcidos por el viento, hayas,
serbales y un césped
raso que rellena los discontinuos
huecos. Contrastan los barrancos
de pastos de la vertiente
norte con las desnudas
cumbres que continúan
altivas el cordal pirenaico.
Tan solo una flora y fauna silvestre,
poco común y especializada
puede prosperar bajo estas duras
condiciones ambientales. Especies
vegetales endémicas,
lirones, urogallos, rana pirenaica,
tritón pirenaico, sarrios
y un buen número de aves
entre las que destaca la perdiz
nival son los principales pobladores
de este abrupto espacio.
Diferentes áreas de Larra
poseen diversas figuras de protección
de la naturaleza, como Reservas
Naturales e Integrales y en
ejecución la implantación
de un L.I.C., Lugar de Interés
Comunitario.
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