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| El Valle de Salazar y el Almiradío
de Navascués conforman una tierra de contrastes.
El paisaje se transforma de las foces del sur a los bosques
del norte; de la influencia mediterránea al más
puro Pirineo, donde el mítico Orhi domina la inmensidad
de la Selva de Irati. La belleza de sus pueblos, el arte
conservado de iglesias y ermitas, las danzas, la trashumancia…
Salazar y Navascués ofrecen un amplio abanico de
posibilidades por descubrir. |
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